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Reseña: Una mujer en la noche polar - Christiane Ritter

¡Hallooo! 

¿Qué tal lleváis la semana queridos/as lectores/as? ¡Espero que muy bien! Por aquí todo genial, hoy estoy muy emocionada porque pude abrir un paquete del amigo invisible que realizamos varias bookstagramers gracias a un reto liteario de fantasía. ¿Os gustaría que os enseñara las cositas?^^ Pero... ¡ya estoy de nuevo por aquí con otra reseña! En este caso es del libro que gané en la masa crítica de Babelio hace unas semanas: Una mujer en la noche polar. Ahora, sin más dilación... ¡A LA RESEÑA!

Título: Una mujer en la noche polar
Autor: Christiane Ritter
Saga: No
Género/s: Literatura de viajes
Editorial: Ediciones Península | Planeta de Libros
Páginas: 200
Formato leído: Tapa blanda
ISBN: 9788499428369
Sinopsis: En 1934, Christiane Ritter viaja desde Austria hasta la isla ártica de Spitsbergen para reunirse con su marido, que lleva unos meses instalado allí. A centenares de kilómetros de la población más cercana, y sin ningún tipo de equipamiento moderno, los dos, con la sola compañía de un trampero noruego, se disponen a pasar todo un año en una minúscula cabaña situada junto a un fiordo solitario. Esta es la cautivadora historia de una mujer que pasa del horror y el escepticismo inicial al tranquilo descubrimiento de la fascinación por el Ártico, y que, tras doce meses sobreviviendo a temperaturas extremas, descubre no solo la abrumadora belleza del paisaje y de la fauna de la zona, sino también la grandeza de la existencia.

Christiane Ritter (Karlovy Vary, 1897–Viena, 2000) fue una pintora y escritora austriaca. Mayoritariamente conocida por escribir su único libro, "Una mujer en la noche polar", tras volver de Spitsbergen (Noruega) en 1935. A los 20 años se casó con Hermann Ritter, que acababa de licenciarse como oficial de barco. Poco tiempo después, nació su hija Karin. Christiane Ritter pasó un año en una cabaña solitaria en Spitsbergen, lejos de cualquier civilización. En el verano de 1934 desembarcó en Ny-Ålesund en barco y, acompañada de su esposo, fue a Gråhuken, el punto más al norte de Andrée-Land, en el norte de Spitsbergen, entre Woodfjorden y Wijdefjorden. Aquí pasó el invierno en gran medida sola, mientras que su esposo cazaba durante días y se quedaba hasta el verano de 1935. Su libro se convirtió en un bestseller y la edición original en alemán se publica desde 1938 ininterrumpidamente. Christiane Ritter murió en el año 2000 a los 103 años de edad.

No sé muy bien por donde empezar a hablaros de este libro. "Una mujer en la noche polar" no estaba dentro de mis planes de lectura pero, sin embargo, llegó la oportunidad de participar en la masa crítica de Babelio y, de entre los libros que elegí para una posible colaboración, gané este y, desde ya os digo, no me arrepiento de haberlo escogido como posible opción.

"Una mujer en la noche polar" no es una novela en sí, sino más bien una especie de diario en el que la autora, Christiane Ritter, nos cuenta su experiencia viviendo durante un año entero en un refugio de cazadores en Spitsbergen (Noruega), este libro es, también, una recopilación de testimonios y enseñanzas muy útiles para nuestro día a día a pesar de no haber experimentado lo mismo que Ritter nos relata. Con este "diario" o crónica de viajes podemos aprender no sólo como fueron sus experiencias, sino también sobre como vivían o se trataban a las mujeres en aquella época (1935) y de como se comenzaba a tratar el "feminismo" o el "movimiento animalista".

Al principio de la novela podemos observar cómo cuando Ritter se decide a viajar al ártico para pasar ese año entero junto a su marido Hermann la toman por una mujer completamente loca, pues muchas de las personas (hombres y mujeres) que aparecen en el libro, le hacen saber Christiane que se quede en su país de origen y no vaya a morir al polo norte gratuitamente, pues solamente los hombres son fuertes para soportar situaciones tan duras como “la noche polar”. De hecho, antes de reunirse con su marido, algunos de los hombres que se encuentran a su alrededor se negaban a dejarla sola sin su marido, ya que ella no se podría hacer valer por sí sola. Como he dicho, el libro me ha encantado y, aunque es cierto que estos hechos sucedieron en 1935 y la libertad de la mujer no era ni de lejos como la que tenemos ahora, ha habido comentarios y frases que nos contaba la autora que han conseguido escandalizarme.

A continuación, Christiane Ritter nos cuenta su andadura en el ártico. Durante su estancia en Spitsbergen, la autora no solamente tiene contacto con su marido, sino que conviven con otro personaje (muy entrañable para mí), Karl, el cual no habla ni pizca de alemán (el idioma de Christiane Ritter y su marido). Conforme se avanza la lectura, nos podemos dar cuenta que Christiane empieza a añorar su hogar y que su vida en el polo no es nada fácil, pues el tiempo es increíblemente malo y sus labores (cuidar y mantener el hogar/refugio) no son precisamente fáciles. Sin embargo, a pesar de que en un primer lugar se negó a enamorarse de la naturaleza, poco a poco va entendiendo el amor que tienen su dos acompañantes por esas tierras donde la naturaleza se vive en su estado puro. Es en este punto cuando podemos observar las dificultades a las que los tres se enfrentan pero sobre todo las que tienen que ver con la alimentación. Aquí mismo es donde pude observar las grandes diferencias entre hombres y mujeres. Por último, he de decir que me ha gustado muchísimo poder conocer la manera de conseguir comida y qué comida poder consumir en esas circunstancias; además, me ha gustado mucho la manera en la que Christiane Ritter desmuestra su empatía hacia los animales pero esto es algo que prefiero quedarme para mí y espero que lo descubráis por vosotros/as mismos/as.

Sobre la edición, tengo que decir que está muy cuidada. El formato es en tapa blanda y en su interior podemos encontrar tanto ilustraciones hechas por ella misma como algunas fotografías reales de aquella época de la autora y su marido. Este detalle me ha encantado. La narración está en primera persona puesto que, como ya he mencionado, es una especie de diario personal en el cual, además de experiencias, podemos encontrar un montón de sentimientos y emociones. 

En conclusión, bajo mi punto de vista, este libro es un gran clásico que merece ser leído. A pesar de sus grandes descripciones que, en ocasiones pueden llegar a aburrir, es un libro que te transporta a ese lugar, a plena naturaleza y que hace que, junto a Christiane Ritter, viajes por el ártico. Si os gusta descubrir historias nuevas y que fueron reales, no dudéis en leer este libro.

¡HASTA AQUÍ LA RESEÑA! 

Como podéis apreciar, no tengo mucho que decir sobre este libro ya que puedo pasarme y caer en los temidos spoilers. ¿Conocíais a Christiane Ritter y su historia? ¡Contadme en comentarios! Nos vemos próximamente con más entradas y reseñas. Pasad una muy buena semana y como siempre...

¡NOS LEEMOS PRONTO!